Alejandro Pedregosa
Presentación del libro "Lo que sé de Whitney Houston" de Alejandro Pedregosa
Viernes, 10 Abril, 2026 - 19:00
ALEJANDRO PEDREGOSA

Alejandro Pedregosa (Granada, 1974). Novelista y poeta. En 2018 recibió el Premio Andalucía de la Crítica por su libro de relatos O (posteriormente traducido al portugués). Entre sus poemarios destacan Los labios celestes (2007), con el que obtuvo el Premio Arcipreste de Hita, Pequeña biografía de la luz (2019), Barro (2021) y más recientemente Lo que sé de Whitney Houston. En 2004 un jurado presidido por Josefina Aldecoa le otorga el Premio de Novela Corta José Saramago por Paisaje quebrado. Sus últimas novelas hasta la fecha son Comadrejas (2024), Siempre es verano (2022) y Hotel Mediterráneo (2015). En 2023 inicia una serie de biografías para reivindicar la figura de notables mujeres excluidas del canon literario e intelectual. Los títulos son: La cuidadora de palabras (vida de María Moliner); Vocación de libertad (vida de Carmen de Burgos), y A la sombra de un romance (vida de María Goyri).
 

Poema

Del libro Barro (2017)

 

DIECIOCHO GALLETAS

 

Hace más de un millón

y medio de años,

en un lugar llamado Dmanisi,

ligeramente al sur

de Tiflis –capital de Georgia–

un hombre fue a morir

sobre un lecho de tierra

que quiero imaginar verde y porosa.

 

Se saben de aquel hombre

apenas dos detalles que el azar

travestido de fósil nos legó

en la curva molar de su mandíbula.

Se trataba –esto es seguro– de un anciano,

como tú, papá,

pero también como yo

pues frisaba a lo sumo los cuarenta.

No poseía dientes –¡La gran revelación!–

y sin embargo sabemos

por notables arqueólogos

que consiguió vivir –limpia la encía,

desdentada– un tiempo no menor.

 

El único sentido, el más sublime,

de esta historia de barro que te cuento

nos lleva a concluir que estamos

ante el hombre primero que alumbró

la compasión ajena,

el primer homínido degradado,

inútil, inservible

que recibió el amor de una comunidad.

Porque alguien, papá, tal vez agradecido

por quién sabe qué avatares

de fuego, de sequía y precipicio,

masticó veinte, cuarenta, cien veces

las hebras secas de un animal remoto

e introdujo el engrudo salvador

en la boca del viejo para así

mantenerlo a su lado

otro ciclo de luna.

   

Es por eso, papá, –solo por eso–

que yo cada mañana te migaba

dieciocho galletas

en leche hervida. Porque el amor

se hereda a través de los siglos

como se hereda una casa

o una deuda ancestral –así la mía–

por quién sabe por qué avatares

de fuego, de sequía

y precipicio.